“Conocer la Historia, evita cometer errores”
OPINION | | 2020-03-22 | Rodolfo González San Miguel.
Buen Dia
Lombardia, región próspera de Italia, la gente está fuera de casa, de intensa vida social. La gente desayuna café y bizcocho, lee el periódico y platica en la barra del bar más cercano antes de ir a trabajar. A la salida se reúne con amigos para tomar el aperitivo antes de volverse a reunir con otro grupo de conocidos para cenar. Tiene tasa de natalidad baja y la alta población de adultos mayores. La socialización es su modus vivendi y factor que ayudó a una bienvenida al COVID-19, que registra 25 mil 747 casos con mil 809 fallecimientos, más de la mitad de muertos que en China.

Según datos de la Universidad Johns Hopkins, las cifras son de 180 mil casos confirmados de Covid-19 en el mundo. En China el brote se estabiliza con más de 60 mil personas recuperadas. En Europa los casos se multiplican por miles cada día y en América el número de casos empieza a crecer.

El médico italiano Cristiano Ravalli, especialista en medicina del trabajo, laboró en Milán por más de dos décadas, actualmente se desempeña en Niza, Francia. Señala que uno de los grandes problemas en Italia fue que el primer caso se detectó al interior de un hospital y en ese trayecto infectó a muchas personas con salud vulnerable que propagaron rápidamente el virus. Italia tiene población muy grande de gente de la tercera edad muy activa y viaja por el país.

Ravalli explica que, en Francia, habían dicho que todo estaba bajo control, sin embargo, las escenas en Niza eran gente reunida en bares, restaurantes y playas, concentraciones resultado, por una parte, de desidia de las autoridades y, por otra, de que la gente no entiende la importancia de evitar concentraciones humanas en una pandemia. Hasta el pasado 17, las cifras de infectados en España superaban 11 mil y Francia a 5 mil 500, sumando 2 mil en los últimos 2 días.

La curva exponencial preocupa a los expertos. Para frenar el brote se deben reducir desplazamientos e interacciones con otras personas para frenar las oportunidades del virus de extenderse. Mike Ryan, director de emergencias de la OMS, señala, si bien es caro rastrear los casos, es más caro paralizar sociedades. No es gripe, es un virus nuevo y hay que tomar las lecciones de otros países que están teniendo éxito y tener estrategia integral. “Es esencial identificar y rastrear los casos positivos, el único que lo ha hecho eficazmente es Corea del sur”. El caso de esta nación es particular, diagnosticó tempranamente con pruebas aleatorias aplicadas en 200 mil personas. Concentró 633 puntos de detección distribuidos por el país, aplicando 15 mil exámenes al día al inicio del brote. Su estrategia dio frutos, pues ha detectado más de 8 mil casos, detección temprana que se refleja en su tasa de mortalidad: 0.9% (81 muertos)

Taiwán, Singapur y Hong Kong mostraron que aprendieron su lección tras el SARS, identificando infectados y recluyendo rápidamente a la población en su casa, incluso mediante multas. Japón demostró que, a pesar de tener grandes poblaciones de ancianos, su sistema está preparado con atención eficaz. El virus inicia su recorrido por América y África. Se pensaba que las altas temperaturas en algunos puntos de estas geografías dificultarían la entrada del virus; sin embargo, los contagios se extienden.

COVID-19 ha puesto sobre la lupa numerosas investigaciones que hablan sobre los virus, el clima, la variación estacional y el sistema inmunológico. Se ha postulado, no probado con certeza, que el sistema inmunitario humano puede cambiar con las estaciones, aumentando su resistencia según la cantidad de luz que experimenta el organismo. Hay científicos que sostienen que la humedad debilita coronavirus, pero COVID19 demuestra que se transmite en climas húmedos: Singapur tiene más de 175 casos. Probablemente las variables estarían en el tipo de humedad.

Revista Science, Jeffrey Shaman, geofísico del clima (Universidad de Columbia) sostiene que lo que más importa es la humedad absoluta, la cantidad total de vapor de agua en un volumen de aire. Su investigación respalda la del epidemiólogo Marc Lipsitch (Harvard), para quien las caídas en la humedad absoluta podrían tener injerencia en la aparición de epidemias de gripe, como en las temporadas invernales en las que el aire frío contiene menos vapor de agua.

Las variables que podrían afectar la viabilidad de la membrana viral podrían incluir cambios en la presión osmótica, las tasas de evaporación y el pH. El material genético coronavirus está empaquetado en una membrana de lípidos que interactúa con las células huésped durante el proceso de infección y ayuda a esquivar los ataques inmunes. Virus así, serían frágiles y vulnerables a condiciones adversas, calor y sequedad del verano. Para los científicos apostar a que el verano termine con el COVID-19 no es realista, aunque podría haber disminución estacional del virus en los momentos más cálidos y soleados del año. Si hay suficientes personas susceptibles, la pandemia podría continuar.

Hay nuevas variables que empiezan a conocerse del virus que explican su impacto de contagios. La OMS lanzó nueva advertencia: los infectados COVID-19 pueden seguir infectando incluso luego de superar la enfermedad. La recomendación es que el aislamiento se prolongue mínimo durante dos semanas después de que los síntomas desaparezcan. “La única medida es que todos nos encerremos en casa y seamos responsables, incluso en contra de la calma e irresponsabilidad de nuestros políticos, no hay tiempo que perder”.