Inversión
OPINION | | 2020-05-01 | Rodolfo González San Miguel.
Buen Dia
Para saber qué hacer con nuestros ahorros, debemos saber por qué fluctúan los precios de la bolsa. En esta ocasión, la velocidad de caída es la más fuerte de la historia. Los precios de mercado reflejan expectativas del inversor sobre beneficios futuros y su riesgo. Cuando las expectativas cambian, los precios cambian. Estas caídas no significan que el mercado se haya vuelto loco o que el mundo se acabe, es normal que ocurran en un mercado eficiente, son inevitables, están presentes en todo plan de inversión. Se debe tomar medidas para evitar que las caídas afecten más de lo que podemos aguantar, para volver a entrar y hacerlo en un mal momento, puede dejar ganancias.

Inversores de largo plazo, lo que ocurra en ciertos momentos no debe hacer cambiar el plan de inversión. Si con las caídas sufres más de lo que te gustaría, tienes más riesgo en tu cartera del correcto, eso dificulta tu comportamiento racional y que aproveches caídas para entrar de nuevo. Analiza si es conveniente vender y reducir riesgo, a pesar de que cuanto más caiga la bolsa, la probabilidad de un rebote es cada vez mayor. En incertidumbre, no es saber lo que va a pasar, es la narrativa de lo que puede ocurrir lo que aterra más, que la propia caída. Para construir un plan de inversión que permita tener calma cuando llegue un crac y poder beneficiarse de él, necesitamos saber que una narrativa no modifica el plan. Debemos saber cómo nos comportamos los humanos y analizar datos históricos para tomar decisiones racionales.

Keynes describió el juego de la bolsa y la importancia de las expectativas con el símil de un concurso de belleza. En él, se debe seleccionar a las 6 caras más bonitas de entre 100 fotografías. El ganador es aquel cuya selección se ajuste más a la del conjunto. El jugador inteligente rápidamente se entera que los criterios individuales son irrelevantes. La estrategia, es seleccionar las caras que gustarán al conjunto de jugadores. Esta lógica se apodera del juego, ya que es probable que el resto de los jugadores piensen igual. Por tanto, la estrategia óptima es predecir lo que es más probable que la media piense que es la opinión media.

Robert Shiller, en su libro “Narrative economics”, argumenta que las narrativas son construcciones humanas resultado de la mezcla de hechos, emociones y detalles que forman una impresión en la mente humana. Hay narrativas de gran poder que nos hacen cambiar la perspectiva sobre los hechos, nos pueden hacer cambiar de opinión e ignorar probabilidades reales. Las narrativas no cambian los hechos, pero cambian fácilmente cómo la gente responde a esos hechos. Una narrativa convincente puede provocar que los empresarios dejen de contratar o invertir.

¿Por qué esta vez la bolsa cayó rápido? Goldman Sachs divide el mercado bajista en estructural, cíclico y basado en eventos. Es evidente un crac provocado por un evento (COVID- 19)Además narrativas que meses antes decían que estábamos al final de un ciclo económico, incluso que existe un problema estructural de la deuda global. Probablemente, la enorme liquidez que había en el mercado impedía ver las dos últimas narrativas. De repente, en mes, un virus paraliza la economía de medio mundo y deja ver tres fuertes narrativos que dieron vuelco a las expectativas. Una economía paralizada, en una economía estancada y con un problema estructural.

En Negative Bubbles 2017, por Goetzmann y Kim, afirman que los descensos del mercado de valores suelen ir seguidos de retornos positivos. Analizaron 101 cracs bursátiles (1692- 2015), todos eventos en los que la bolsa cayó más de 50%. El momento probable para esperar retorno positivo es justo después de duras caídas. A medida que aumenta la gravedad del crac, la probabilidad de que recuperación es mayor. Después de una disminución de 50% o más, la probabilidad de un año positivo es de 59%.

Si analizamos el S&P 500, desde 1926 hasta 2020, tiene rentabilidad anual media de 10%. Mil dólares invertidos en 1926 ahora valdrían 8,33 millones de dólares. Si eliminamos los 10 mejores meses de ese periodo, la rentabilidad se reduce al 7,74% anual. Mil dólares invertidos en 1926, habiendo perdido esos 10 meses, es valor actual de 1,1 millones de dólares. La mayoría de esos 10 meses ocurrieron después de fuerte corrección.