Aprendizaje
OPINION | | 2020-05-07 | Rodolfo González San Miguel.
Buen Dia
Cuando la crisis financiera 2008 devastaba países, dos economistas debatían algo que hoy tiene sentido. ¿Cómo será la recuperación económica? El exsecretario del Tesoro estadounidense Larry Summers y el Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, planteaban esa pregunta. Ahora, con cierre de fábricas y ciudades debido a COVID- 19 y consumo anémico, viene un desplome económico sin precedente y una pérdida de empleo salvaje. Estamos en un "estancamiento secular".

Ante crisis sin precedentes, la respuesta política debe ser agresiva. Fue el caso en 2008 y lo es hoy (Carol Zhang, estratega de Bank of America) Estancamiento secular es un término formulado en 1930 por el economista Alvin Hansen, tras la Gran Depresión. Supone crecimiento económico bajo y lento, y tasas de desempleo persistentes acompañadas de tipos de interés cercanos a cero o negativos. Puede darse por una circunstancia temporal como recesión del crecimiento o shock, como COVID- 19. Es un período de tiempo en el que el crecimiento sólo se logra con condiciones financieras insostenibles como déficit fiscal, deuda o inflación y se traduce en que la depresión económica es la norma, no la excepción.

El estancamiento secular sostiene que después de una contracción pronunciada, ocurre que el sector privado por sí sólo no es capaz de regresar al pleno empleo, lo que vuelve esencial las políticas públicas. Existe un país cuya evolución económica corresponde hace 20 años a este concepto: Japón. Este patrón de bajo crecimiento con momentos de deflación se observa desde los 90s y se dice que es en Europa donde hay más posibilidades de que este fenómeno cobre forma. Recesión es lo que los países quieren evitar, la cuestión es qué tipo de medidas se debe aplicar.

En la batalla, Stiglitz y Summers, coincidían en que el gasto público es la clave. Las diferencias llegaron a la hora de determinar cómo inyectar el dinero público en la economía. Summers, asesor de Obama durante la crisis, apostó por regular el mercado financiero y meter en cintura a Wall Street, pero en mitad de la profunda recesión, a Stiglitz le pareció poco. El gobierno de Obama cometió un error crucial en 2009 al no aplicar un estímulo fiscal mayor, más prolongado, mejor estructurado y más flexible. De hacerlo, la recuperación de la economía habría sido más fuerte y no se hablaría de estancamiento secular.

En el contexto de crisis económica COVID- 19, los expertos creen que los Estados van a volver al dilema que ya vieron economías desarrolladas en 2008: aumentar el gasto para reactivar la economía o cuidar el déficit para tener cuentas públicas saneadas. Desactivar la bomba de la deuda exige restricciones al crecimiento.

Los expertos señalan que la crisis 2008-09 amenazó con derrumbe generalizado de la economía que se desactivó con programas de estímulo por los gobiernos. Dentro de la incertidumbre hay dos cosas que sabemos: hay que endeudarse para poner un cortafuegos, cueste lo que cueste, y luego ver cómo se soluciona este problema. Estados Unidos aprobó el mayor paquete de ayuda de su historia, Europa no coordina estrategia comunitaria para la recuperación. Es alentador que los estímulos hayan llegado más rápido que en crisis anteriores, pero no pueden garantizar que se vayan a evitar efectos secundarios de la crisis en términos de bancarrotas y suspensiones de pagos. Las implicaciones es que no podemos hacer crecer la economía y favorecer desendeudamiento al mismo tiempo.

Con deuda de familias, empresas y entidades financieras en su máximo histórico, los gobiernos enfrentarán el problema de la deuda más pronto que tarde. Luchar contra covid-19 y estimular la economía son tareas inmediatas. La tercera, equilibrar de nuevo las cuentas de los países.