Periodo del 2000
OPINION | | 2020-05-08 | Rodolfo González San Miguel.
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En 2000-2015, la importación china creció más de 7 veces, de 225 mil millones de dólares en 2000 a 1.960 mil millones en 2014. Mucho fue por exportación de países en desarrollo que representan la mitad de la importación china. América Latina pasó de 2.4% en 2000 a 6.4% en 2014, cuando la exportación de la región superó 100 mil millones de dólares. China significa impulso importante para la exportación de bienes primarios en Latinoamérica. La región cuenta con exportadores de petróleo, gas, cobre, carbón y hierro entre los productos energéticos y mineros; y soja, madera, lana y cuero, entre los agrícolas y silvoagropecuarios. La demanda es importante para azúcar, café, y banano, pesca y metales.

En 2014, China se ubica en el primer destino de exportación de Brasil, Chile y Perú, segundo para Argentina, Colombia, Cuba y Venezuela, tercero para México y Uruguay. China tiene peso importante en la exportación de la región. Fenómeno parecido se verifica para la importación. China no figuraba en 2000 y se configura en 2014 entre los primeros tres orígenes para Centro y Sudamérica. Desde fines 2014, y en 2015, los precios de los productos básicos exportados por la región tuvieron bajas de 40% (petróleo, hierro y combustibles) En 2015, la variación de precios para los principales 47 productos primarios de exportación fue de -25%, con destino principal a China (cobre, hierro, soja, cuero y lana) El nivel de consumo de hierro de China como proporción de la oferta mundial es 75%, de 50% en aluminio, cobre, y zinc, 30% y 40% en platino y níquel, y 11% en petróleo.

La proyección de mediano plazo para industria y construcción, vivienda social (plan quinquenal de China es 36 millones de unidades y 20% sector residencial) Este proyecto se da en otras economías en desarrollo. Pese a la reducción de precios de cobre y el hierro, la demanda china sigue sosteniendo precios, no en nivel tan alto como 2003-08. Los países que han desarrollado base productiva se preocupan de que los productos chinos podrían desplazar el empleo y la producción nacional y poner en peligro su exportación de manufactura a terceros mercados, contribuyendo a una desindustrialización de las economías de la región. La mayor competencia china es en tres sectores: electrónica y óptica, maquinarias y equipos, y textiles y confecciones, con aumento en las importaciones china. Entre 2000 y 2012, las importaciones totales de la Argentina originarias de China como proporción del consumo aparente se expandieron desde 0,9% a 3,6%. En el caso de las maquinarias y equipos, el alza fue de 2,2% a 8,1%, y en el sector de textiles, confecciones y calzado, el aumento de las importaciones llevó el coeficiente desde 2,0% a 4,8% (véase el gráfico 7). Por productos, han sido particularmente sensibles, y con mayor afectación los casos de los tejidos de algodón, tornillos, tuercas y pernos, tubos y accesorios de tuberías, especialmente de acero, juguetes, árboles y adornos navideños y autopartes y repuestos de vehículos (www.globaltradealert.org). Ya desde mediados de 2007 las autoridades argentinas tomaron la decisión de limitar la entrada de productos chinos para controlar la competencia con las empresas locales. Las principales medidas restrictivas aplicadas fueron licencias de importación y medidas de defensa comercial como los derechos antidumping. Esto condujo a que a inicios de 2010, las autoridades chinas decidieran prohibir las importaciones de aceite de soja desde Argentina, uno de sus principales productos de exportación. Esta situación se prolongó hasta el mes de agosto de dicho año, cuando las importaciones se restablecieron sin volver a los niveles previos a la suspensión