Economía, el Laberinto
OPINION | | 2020-05-14 | Rodolfo González San Miguel.
Buen Dia
Con COVID-19 aparecen sectores emergentes, pero se destruye uno de décadas generando riqueza y empleo, el turismo. En 1850 Frederic Bastiat escribió un ensayo en el que explicó la falacia de la ventana rota. Explica que en economía, lo más dañino es lo que no se ve.

Imaginemos que un niño rompe el cristal de un comercio. Una serie de expertos se lanzan a promulgar sus bondades. El comerciante deberá comprar otra y beneficiar al cristalero, la producción, empleo y crecimiento económico, pero en economía el efecto más dañino es el que no se ve. Ponía el ejemplo de un sastre al que el comerciante no podría comprar un traje. El dinero, bien muy escaso, debía usarlo en arreglar la ventana, era más urgente. Sin embargo, el efecto positivo sobre ese sastre pudo ser muy superior al del cristalero, ya que no partía de una destrucción. En definitiva, la sociedad tenía una pérdida, el valor de una ventana rota. La destrucción inútil, no es un beneficio. Le va bien a López y sus acciones

Sectores como el tecnológico experimentan crecimiento sin precedente. La relación virtual crece superando previsiones antes de la crisis. La videoconferencia se usa frecuentemente. En la relación laboral, teletrabajo o telemedicina, llegaron para quedarse. Incluye compras online y gestión de comida a domicilio. Amazon, Uber Eats, Alibaba, Carrefour, corporaciones multinacionales.

Siguiendo con la falacia, estos serían los cristaleros. Esta parte de sus ventas, proviene de un accidente. COVID-19 ha roto una ventana y hay que arreglarla. En este caso, vidas humanas es lo primero. Estos grandes beneficiados generan empleo y riqueza. No parece malo, no lo sería si hubiera dinero para todos.

El sector turismo es más del 7% del PIB y también en España. En México, 2% del PIB y más de 800 mil puestos de trabajo. En Colombia, un millón de personas. No es ocio, es riqueza y empleo. Además, parte de ese empleo es no cualificado, lo que implica que sería muy difícil encontrar alternativas a quien quede sin empleo.

En México, los restaurantes pierden 90% de sus ganancias y peligran 50 mil locales y 280 mil trabajadores (Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados) Una empresa emblemática, grupo Modelo y su cerveza Corona, sufren la consecuencia. Es una bebida de consumo global e indicador fiable de la evolución del sector de restauración. En España, 67% de la demanda viene de bares, al extrapolar a otros países tenemos idea global del problema pues viven del turismo, motor en la economía de muchos países. El turismo gastronómico o enológico (España, Italia, Francia, Chile) veían llegar años de esperanza. Parecía que la crisis 2008 quedaba atrás. Por eso hay que encontrar alternativas que le permitan sobrevivir en una situación que los destruye. Pueden ser los que acaben ayudando a los demás. Llevan décadas haciéndolo y no por los buenos ratos que pasamos en ellos.

La economía está en el olvido en el sistema educativo. Muchos creen que el Estado puede hacer que opere de manera ilimitada la máquina de hacer dinero, y que antes estamos nosotros. Eso se paga con desempleo, menos prestaciones y pobreza. Además, las crisis generan dramas humanos, no lo olvidemos.

Este COVID- 19 nos ha puesto en aprietos. ¿Invertir en tecnología e «Internet» para todos» o dedicar esfuerzos a ayudar a los establecimientos de turismo? ¿Debemos aprovechar la ocasión para lanzar el pacto verde que propone Europa y parar este turismo masivo que tanto daño está haciendo al medio ambiente?

Hay sectores que ganan dinero por una epidemia que pasará. Pero no sabemos si esa riqueza ha venido para quedarse o es una burbuja que se desinflará más tarde. El turismo supone de nuevo riqueza y empleo. Como en la falacia de la ventana rota, el otro, el cristalero obtiene su ganancia de una destrucción previa, pero no el sastre. Debemos preocuparnos también de él.