Adulto Mayor, sus derechos en tiempo de COVID- 19
OPINION | | 2020-07-14 | Rodolfo González San Miguel.
Buen día
Complicado el entorno sanitario-económico. La población vulnerable pasa a ser más vulnerable, más invisible, sus derechos ni siquiera existen en la mente de quienes toman decisiones en el aspecto macro COVID- 19. La ONU insta a los gobiernos a proteger los derechos humanos con énfasis en grupos vulnerables, persona mayor que vive sola, en instituciones o en comunidades de bajos ingresos que tienen acceso desigual a atención médica, en subempleo y sin protección social.

La persona mayor interactúa más con la atención médica por intervenciones frecuentes o tratamiento continuo, en centros de atención primaria, hospitales y residencias de cuidado, enfrentando situaciones de violación a sus derechos. COVID- 19 dificulta el tratamiento de enfermedades crónicas exponiéndola a muerte anticipada. Se da discriminación por edad cuando se privilegia la atención de urgencia de las personas en edades más jóvenes infectadas por el virus. Es víctima de trato cruel, inhumano, degradante al negarle acceso a cuidados por presión sobre capacidad de camas. Se refuerza la estigmatización de carga económica que afecta recursos para la atención y las restricciones para evitar el contagio van contra su derecho a participar de la vida en comunidad, aislándolas.

Al ser Covid- 19 enfermedad respiratoria, la persona mayor y con afección médica requieren de monitoreo activo pues son vulnerables a enfermarse severamente. Medidas de prevención: OMS recomienda lavarse las manos con frecuencia por 20 segundos. Cubrir tos y estornudo con pañuelo desechable y descartarlo. Limpiar y desinfectar objetos frecuentemente manipulados. Quedarse en casa. Ponerse en contacto con personal de salud si se presentan síntomas; fiebre y tos seca son los más comunes. No tocarse la cara. No viajar si hay fiebre y tos. Cuando tenga visitantes intercambie "saludos de 1 metro". Pídales que se laven las manos. Limpie y desinfecte con regularidad superficies de su hogar, más, las que se tocan mucho. Si se enferma con síntomas COVID-19, llame a su proveedor de atención médica antes de visitar su centro de atención en salud.

La protección de la persona mayor exige colaboración de la población joven y adulta a través de higiene, autoaislamiento al estar enfermo o medidas de distanciamiento social para evitar contraer el virus y transmitirlo. Antes de COVID-19, la cuarta parte de la persona mayor se ajustaba a la definición de socialmente aislada y 43% se siente sola. Se puede estar aislado socialmente sin sentimiento de soledad y se puede estar solo sin estar aislado socialmente, ambas condiciones causan daño a la salud física y mental. Las medidas han de ponderar entre la protección de la persona mayor y la disminución de su calidad de vida con la pandemia.

Un problema que enfrenta la persona mayor es no disponer de suficiente medicina para su tratamiento o carecer de ayuda para obtener alimentos. Las residencias de cuidados de largo plazo dan alojamiento y cuidado. La persona mayor que reside ahí está bajo autoridad del cuidador. Su función es ayudar incluida la administración de medicamentos y la prestación de servicios de salud. La OMS califica a la persona mayor que vive en residencia de cuidado, población vulnerable. Las instituciones han de mejorar su preparación para responder al COVID-19, teniendo en cuenta que las actividades de prevención y control de la infección afectan la salud mental y bienestar de los residentes y del personal que les atiende.

Cada instalación debe hacer el máximo esfuerzo por evitar que el virus se propague. Las medidas deben considerar elementos básicos de derechos humanos y ofrecer servicios de calidad a la población: disponibilidad de medicamentos esenciales, agua limpia potable e instalaciones adecuadas. Debe ser accesible de hecho y de derecho a los sectores vulnerables y marginados de la población adulta mayor, sin discriminación. Establecimientos, bienes y servicios deben ser apropiados, científica y medicamente, de calidad, contar con personal profesional de calidad probada y equipamiento médico adecuado, y disponer lo necesario para mantener visita de familia y amistades cercanas, se debe evitar la sensación de abandono.

Es vital la colaboración médicos-enfermeras-farmacéuticos-otros profesionales de la salud, en el proceso de toma de decisiones para abordar la multimorbilidad y el deterioro funcional. Con los años, los cambios fisiológicos disminuyen la capacidad: desnutrición, deterioro cognitivo, síntomas depresivos, deben manejarse de manera integral. Debe detectarse medicamentos inapropiados para prevenir eventos adversos e interacciones de medicamentos. La persona mayor bajo cuidado es la máxima respuesta humana a un semejante y requiere por el cuidador de una dosis extraordinaria de amor.