Estados Unidos y su Liderazgo
OPINION | | 2020-11-06 | La Redacción.
Buen Dia
Cerca de conocer el resultado de las elecciones en EE. UU., el planeta debate, será Biden o Trump, el presidente. Biden confía en la victoria en las urnas. Las encuestas le favorecían y las predicciones de Wall Street están a su favor. Biden mantiene la calma. Trump vocifera, fraude, sin evidencia, lo que motivó a diversos medios de TV a suspender sus declaraciones por considerarlas una mentira. Que en EE. UU., los presidentes mientan, no es nuevo; que sean descarados y cínicos como lo hace Trump, ofende a muchos norteamericanos, mientras el mundo observa que, en el país más demócrata, líder de la economía y paladín de la libertad, el presidente es un mentiroso más, como abundan desde las presidencias en el mundo.
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Antes de la pandemia, la buena marcha de la economía, un mercado laboral con empleo, una economía que registraba su mayor expansión en años de historia, y otros factores, mostraban robustez económica y facilitaban la estancia de Trump en la Casa Blanca. Ahora, con elecciones salpicadas por COVID y la nefasta gestión, la balanza podría ofrecer a Biden la victoria. Para Biden, la pandemia es el mejor suceso. ¿Cómo juega Biden? La mala gestión de la pandemia, la falta de respuesta por parte de EE. UU., el deterioro derivado en la economía, son las armas de Biden, sumado a la tensión racial alborotó el país.

En casi todos los escenarios, la supremacía estadounidense en el orden global ha puesto a la economía norteamericana y a sus líderes, en el epicentro global. Las decisiones adoptadas por EE. UU., son punto de referencia para todos los países. Desde la crisis del Ébola a la debacle financiera 2007, EE. UU., es la potencia que “salva al mundo”, de excesos que llevaron a situaciones no tan positivas. El país es el encargado de liderar una respuesta mundial para controlar y paliar la situación. Sus grandes estrategas, su capacidad de respuesta, su poder, influenciaban en el resto de los mandatarios a nivel global, conformando un orden mundial que les sitúa en la cúspide del iceberg, disputado, pero en la que el liderazgo estadounidense se mantenía.

La situación cambió en un momento donde el mundo enfrenta una gran crisis, una pandemia que vulnera la estabilidad global, EE. UU., pasa desapercibido. Trump minimizó la situación, dejó correr el tiempo sin aplicar estrategia, y quitó fondos a la ONU, resultado, incapacidad para contener el virus dentro de sus fronteras, el país con mayor número de contagios, con ciudades con hospitales saturados y toques de queda ordenados por sus autoridades locales para contener la propagación veloz del virus.

La elección decide la nueva voz del orden mundial, de la cual se espera esperanza, visión y liderazgo, a un planeta desorientado por la incidencia del virus. El turno es para Biden. La agenda alterada por COVID, no perdona retos para recuperar el bienestar del que gozaba la población antes de la pandemia. La guerra comercial con China, la disputa por el comercio global, el Brexit, el T-MEC, la inmigración, y otros sucesos, se resolverán sobre la base del presidente ganador y darán rumbo a la economía global en los próximos años.