COVID-19, crisis en salud y economía. ¿Cómo enfrentar?
OPINION | | 2021-01-08 |
Buen dia
COVID-19 golpea una estructura productiva y empresarial débil por décadas. Pocas actividades de producción y procesamiento de recursos naturales, algunos servicios (telecomunicaciones, bancos, electricidad) y pocas grandes empresas son de valor agregado por trabajador, el resto son de nivel bajo de productividad, base de las brechas externa e interna de productividad de Latinoamérica.

La primera mide la diferencia entre la productividad laboral de América Latina y EE. UU., referencia de frontera tecnológica internacional. La segunda registra diferencia en cada país, en productividad laboral de microempresas y pequeñas y medianas empresas (mipymes) y grandes empresas. En 2016 la productividad del trabajo de una empresa mediana era menos de la mitad de una grande. En la pequeña, la productividad laboral era 23% de la productividad de una grande y la microempresa 6% de las empresas grandes. Las actividades basadas en recursos naturales y servicios básicos (agua, luz, electricidad y telecomunicaciones), no se desarrollan por la inversión que requieren. La informalidad del mercado laboral (54%) dificulta el desarrollo de micro y pequeñas empresas. 3 etapas se vivirán con COVID-19: La primera, la emergencia y medidas a tomar a plazo corto. La segunda, cuando en control los focos, haya que convivir con el virus que, sin control sanitario se difundirá. Se mantendrán restricciones a la actividad económica y social y la economía funcionará a media marcha. La tercera, cuando no haya peligro de contagio (vacuna), implica nueva realidad económica y social distinta en cada país, según duración e intensidad de las dos primeras etapas, medidas económicas y sociales que se hayan tomado y las capacidades institucionales, productivas y tecnológicas.

La Comisión Económica para América Latina y Caribe (CEPAL) estima que 34% del empleo formal y 25% del PIB corresponden a sectores afectados y la quinta parte de empleo y PIB se generan en sectores afectados moderadamente. El impacto sobre la estructura industrial se ve en el desempeño del cuatrimestre comparado con 2019. En Brasil, la producción industrial cayó 8% (aeroespacial y autos) En México, 11% (cuero y calzado, equipo de transporte) En Argentina, 14% (autos, autopartes, motocicletas, equipos eléctricos, textiles, y calzado) En mipymes, CEPAL estima que cerrarán más de 2.7 millones de empresas con pérdida de 8.5 millones de empleos. El cierre de empresas destruye el saber empresarial y capital físico localizado, cadenas productivas completas y circuitos de flujo de pagos.

Terminada la crisis sanitaria, las empresas estarán en recesión pues las ventas se recuperarán lentamente, la necesidad de liquidez se extenderá y el cobro de deudas podría inviabilizar operaciones. CEPAL propone: 1. Ampliar plazos y alcances de líneas en liquidez y financiamiento a las empresas. 2. Reforzar las transferencias directas a las empresas para evitar la destrucción de capacidades. 3. Apoyar las grandes empresas de sector estratégico que afectadas. El primer conjunto implica aumentar la liquidez de empresas de menor tamaño postergando o cancelando pago de impuestos, suspensión de pago de luz, agua, gas y telecomunicaciones, sin multas ni corte de servicios en 2020. Flexibilización y mejora de las condiciones de crédito: Los períodos de gracia deben ser mínimo un año y los plazos de 5 años. Reforzar las operaciones de crédito a través de la banca de desarrollo, propensa a asumir riesgo de empresas de menor tamaño. El segundo conjunto busca evitar la destrucción de capacidades: Cofinanciamiento de nómina salarial según tamaño de la empresa: 30% a las grandes, 50% a las medianas, 60% a las pequeñas y 80% a la micro. Contribución en efectivo para trabajados autónomo formal. Los recursos públicos beneficiarían más de 15 millones de trabajadores.

El tercer conjunto toma en cuenta el rol e importancia de la gran empresa (39% del empleo formal y más del 90% de la exportación) Aunque su capacidad de resiliencia es mayor en comparación con empresas de menor tamaño, la pérdida de empleo, capacidad productiva, tecnológica y exportadora afectan la reactivación. Estos apoyos se condicionan a que las empresas no despidan trabajadores e implementar planes de inversión para acelerar la reactivación o aumentar la sostenibilidad de sus operaciones.