Sadismo-Psicópata
OPINION | | 2021-01-10 | Rodolfo González San Miguel.
Buen Dia
Alguien que disfruta lastimando o humillando a otros es un sádico. Sienten el dolor de otras personas más de lo normal y lo disfruta. Se le asocia con torturadores y asesinos, aunque existe el fenómeno menos extremo y más extendido, el sadismo cotidiano que disfruta herir a otros o ver su sufrimiento. Encuentra emocionantes las peleas e interesante la tortura. 6% de estudiantes de pregrado admiten que les complace lastimar a otros. El sádico común es un trol de internet o acosador en la escuela. Los sádicos de a diario se sienten atraídos por juegos de computadora violentos y cuanto más juegan, más sádicos se vuelven.

A diferencia del sádico, el psicópata no daña personas inofensivas porque disfruta de ello, el psicópata quiere cosas. Si dañar a otros les ayuda a conseguir lo que quieren, así sea. Actúa porque no siente lástima, remordimiento o miedo. Puede averiguar lo que sienten los demás, pero no contagiarse por esos sentimientos. Son habilidades de peligro. Durante milenios, la humanidad se ha domesticado. Esto dificulta que muchos lastimemos a otros. Muchos de los que hacen daño, torturan o matan, son perseguidos por esa experiencia. La sicopatía es un indicador de que alguien inflige violencia no provocada. Necesitamos saber si nos encontramos con un psicópata. Podemos hacer una suposición mirando la cara o interactuando con él, aunque los psicópatas saben que lo sabemos. Se defienden, trabajan duro en su vestimenta y aseo para dar una buena impresión.

Solo el 0.5% podría considerarse psicópatas, sin embargo, 8% de hombres y 2% de las mujeres presas son psicópatas. Los psicópatas antisociales buscan emoción de drogas o actividades peligrosas. Los psicópatas prosociales buscan su emoción en la persecución intrépida de ideas novedosas. A medida que la innovación moldea nuestra sociedad, el psicópata prosocial puede cambiar el mundo para todos, para bien o para mal. Nadie sabe por qué algunas personas son sádicas. Se especula que el sadismo es adaptación que ayudó a sacrificar animales cuando cazábamos. La neurociencia sugiere que el sadismo es una táctica de supervivencia provocada por tiempos difíciles. Cuando ciertos alimentos escasean, nuestros niveles de serotonina disminuyen. Esta caída nos hace dispuestos a lastimar porque hacer daño se vuelve placentero. Algunos estudios relacionan niveles más altos de psicopatía con mayor fertilidad. La razón puede ser que el psicópata tiene ventaja reproductiva en entorno hostil. La psicopatía prospera en mundos competitivos e inestables. Las habilidades del psicópata lo convierten en maestro manipulador.

El vínculo psicopatía-creatividad explica su supervivencia. El matemático Eric Weinstein dice que las personas desagradables impulsan la innovación, aunque si el entorno apoya el pensamiento creativo, lo desagradable está menos ligado a la creatividad. Sadismo y psicopatía se asocian con narcisismo y maquiavelismo. Estos rasgos se denominan "factor oscuro de la personalidad" o factor D. Hay un componente hereditario de moderado a alto en estos rasgos. Algunas personas nacen de esta manera. Padres con factor D alto podrían transmitir estos rasgos a sus hijos si se comportan de manera abusiva con ellos. De manera similar, ver a los demás comportarse de maneras con elevado factor D puede enseñarnos a actuar de esta manera. Sadismo implica disfrutar la humillación y dolor de otra persona. Se dice que deshumanizar a las personas es lo que nos permite ser crueles. Las víctimas son etiquetadas como perros, piojos o cucarachas, lo que supuestamente facilita que otros las lastimen. Si alguien rompe una norma social, el cerebro trata su rostro menos humano. Esto facilita castigar a quien viola normas. Es un sentimiento dulce pensar que, si vemos a alguien como humano, no lo lastimaremos. También es un engaño peligroso. El psicólogo Paul Bloom sostiene que nuestras peores crueldades se basan en no deshumanizar a las personas. Las personas pueden herir a los demás porque los reconocen como seres humanos que no quieren sufrir dolor, humillación o degradación.

El Partido Nazi deshumanizó a los judíos llamándolos alimañas y piojos y humillaron torturaron y asesinaron a judíos porque los veían como seres humanos que serían degradados y sufrirían ese trato. Algunas personas harán daño a quienes les son útiles. Imagina que estás en un juego económico en el que tú y otros jugadores tienen oportunidad de invertir en un fondo. Cuanto más dinero se pone, más se obtiene. Y el fondo dará dinero a todos los jugadores, hayan invertido o no. Al final, puedes pagar para castigar a otros jugadores por la cantidad que decidieron invertir. Para hacerlo, renuncias a alguna de tus ganancias y se le quita dinero al jugador de tu elección, puedes ser rencoroso. Algunos jugadores optaron por castigar a otros que invirtieron poco o nada en el fondo. Algunos pagarán para castigar a los que invirtieron más que ellos en el fondo. Tal acto parece no tener sentido. Los jugadores generosos dan mayor recompensa, ¿por qué los disuadirías? Se denomina "castigo social" o "derogación de bienhechores". La derogación existe debido a tendencias contra dominantes. Un jugador menos generoso en el juego económico anterior puede sentir que un jugador más generoso será visto por otros como colaborador preferible. La persona más generosa amenaza con convertirse en dominante.

Para Nietzsche, la crueldad permitía a un maestro convertir una crítica en otra, por el bien de la otra persona. Uno podría ser cruel consigo mismo para convertirse en la persona que quería ser. Nietzsche sintió que sufrir crueldad ayuda a desarrollar coraje, resistencia y creatividad. ¿Deberíamos estar dispuestos a hacer sufrir tanto a los demás como a nosotros mismos para desarrollar la virtud? Conocemos los efectos espantosos a largo plazo de sufrir la crueldad de los demás, incluido daño a la salud física y mental. También se reconocen cada vez más los beneficios de ser compasivo con uno mismo, en lugar de tratarse con crueldad.

La idea de que debemos sufrir para crecer es cuestionable. Los eventos positivos; enamorarse, tener hijos y lograr metas preciadas, conducen al crecimiento. Enseñar mediante la crueldad invita a abusos de poder y al sadismo egoísta. No es la única forma, el budismo ofrece una alternativa: la compasión colérica. Actuamos desde el amor para confrontar a los demás para protegerlos de su codicia, odio y miedo. La vida y la verdad pueden ser crueles, pero podemos elegir no serlo nosotros.