“El bueno para 2018”
OPINION | VICTORIA | 2017-02-08 |
CON: Rodolfo González San Miguel
Rodolfo González San Miguel

En Inglaterra, López Obrador se observa como sucesor de Peña Nieto, aunque se le señala, “versión mexicana de Trump”. Los inversionistas internacionales consideran no rentable la administración de Peña Nieto y lo que se derive de ella, lo que incluye la sucesión presidencial, por lo que decidieron esperar un par de años para decidir si invierten en las reformas estructurales mexicanas en las que Peña Nieto depositó su bagaje político con escaso resultado a su favor.
Y aunque la política que el presidente norteamericano Trump apunta hacia México es de crítica, los inversionistas extranjeros retiraron recursos por 133 mil millones de pesos el pasado año, que mantenían en valores emitidos por el gobierno federal, precisamente por su decisión de esperar la sucesión de Peña Nieto, y no obedece al denominado factor Trump.
Para darle interés a la sucesión 2018, López Obrador de manera conciliatoria y con humildad política se apoderó del auditorio nacional por 40 minutos, gracias a la ventana que generosa y desinteresadamente, TELEVISA le abrió. Mostrando actitud nacionalista, a favor de la nación, López Obrador aseguró que por México trabajaría al lado de Peña Nieto de quien dijo, lo agarraron de “chivo expiatorio” ante la etapa difícil que vive el país en términos políticos, económicos y sociales. “
Paul Krugman, Premio Nobel de Economía, impartió la conferencia magistral “La ruta de salida de México”, invitado por Miguel Alemán Velasco, presidente de México Cumbre de Negocios, a fines de 2015. Ante políticos y empresarios de primer nivel, Krugman, puso en duda los supuestos beneficios derivados de los cambios estructurales que el gobierno promovió este sexenio, y señaló que no permitirían un crecimiento de 7%, lo que expresó el gobierno federal en el Senado y la Cámara de Diputados.
A poco más de un año de la conferencia de Krugman, el Bank of America de Estados Unidos prevé crecimiento de 1.3% para México en 2017, con riesgo por desaceleración derivada de que el gobierno federal reciba menor financiamiento externo. En 2013, el gobierno federal afirmó que las reformas estructurales daban para un crecimiento de la economía mexicana al 5.3% hacia 2017, escenario que no existe.
En el aspecto político, Peña Nieto sufre un bajo nivel de aprobación ciudadana. Reforma y el Universal señalan cifras de 24% de aprobación ciudadana para su administración, mientras más de 70% la desaprueba. En un año, Peña Nieto deberá tener un candidato presidencial que garantice la tranquilidad del gobierno peñista. Para lograr este objetivo se necesita un súper milagro, pues el PRI es un barco que con enormes hoyos estructurales por los que “hace agua” y que se además de manera férrea sele mantiene en ruta directa de colisión contra un poderoso arrecife que terminará con su carrera, la aprobación ciudadana.