Salud Mental, la Gran Desconocida
OPINION | | 2021-01-18 | Rodolfo González San Miguel.
Vivía en Norwich. Era copresentadora del programa de televisión The Wright Stuff. Un día, recibí una llamada de teléfono de Kelly, a quien había conocido hace años. Me había visto en la tele y quería recuperar el contacto conmigo. Habían pasado 5 años desde la última vez. Me preguntó si alguna vez pasaba por Londres, le dije que sí, y tuvimos una cita. Supe que era el inicio de una relación.

Tres semanas después, Kelly me dijo que se iba a Australia por un año. M propuso irme con él. Recuerdo estar en el aeropuerto, dando saltos de alegría. Él no parecía emocionado. Le pregunté, si le ilusionaba viajar, respondió: Supongo que sí. Pensé que era una reacción inusual en una persona que pasará un año viajando de mochilero. No podía dejar de pensar en lo genial que iba a ser, en la cantidad de lugares que íbamos a visitar. Kelly parecía apagado, como si le diera igual viajar o no viajar.

Nos casamos en 2008. Tuvimos nuestra primera hija: India. Dos años después, a Hudson, quien enfermaba a menudo y se ponía a chillar y llorar a la hora de comer. Descubrimos que ambos sufren trastorno de procesamiento sensorial: no les gustan las texturas, olores fuertes, luces brillantes y más cosas que consideran incómodas, como a Hudson con alimentos. Al llevar a Hudson al especialista autismo surgió. La psicóloga preguntó sobre su comportamiento. Me di cuenta de que las respuestas eran una descripción de India. Las chicas disimulan el autismo mejor que los chicos, no notamos algo raro. Mis dos hijos tienen el síndrome de Asperger.

A lo largo de los años, comentamos que Kelly parecía autista. Siempre es directo y sincero. Cuando le pido opinión sobre algo, su respuesta es 100% honesta, aunque no sea lo que quiero oír y aunque la pregunta sea si le gusta la cena que acabo de preparar o si le hace ilusión el plan del fin de semana. Cuanto más conocía sobre autismo, más me daba cuenta de que Kelly tenía rasgos característicos: analiza las situaciones, necesita rutina estructurada. Fuimos ir a un centro médico. A Kelly le diagnosticaron síndrome de Asperger. Fue tranquilizador. Por fin sabía por qué se sentía diferente.

Cuando contamos a nuestros amigos que Kelly tiene autismo, se sorprenden. A sus hijos les encanta saber que papi es “como ellos”. Kelly usa su experiencia de niño para brindarles apoyo y consejos para que se sepan manejar mejor en el colegio. Ahora que entendemos el autismo, Kelly decidió pasar más tiempo con la familia. Lleva más de 23 años desarrollando una carrera profesional exitosa, dirigiendo equipos, dando conferencias y organizando eventos, dejó el mundo empresarial. Quiso ser más flexible con su tiempo para ayudar más con los niños y tener mayor control de su vida. Hemos creado una asesoría juntos. Se llama Hudia, (Hudson e India) Hemos hablado durante años trabajar juntos.

El síndrome de Asperger (AS) es un trastorno del espectro autista, de un grupo de afecciones neurológicas caracterizadas por un mayor o menor impedimento en las habilidades del lenguaje y la comunicación, patrones repetitivos o restringidos de pensamiento y comportamiento. Otros trastornos incluyen el autismo clásico, síndrome de Rett, trastorno desintegrativo de la niñez, y el trastorno generalizado del desarrollo no especificado.

Los padres generalmente sienten que hay algo inusual respecto a su hijo cuando llegan a su segundo o tercer cumpleaños; algunos niños exhiben síntomas en la infancia. A diferencia de los niños con autismo, con AS mantienen habilidades de lenguaje. Retrasos de desarrollo motor, gatear o caminar tardíamente, y torpeza, son el primer indicador. Los expertos estiman que 2 de cada 10 mil niños tienen el trastorno. Los varones tienen 3 a 4 veces más probabilidades que las niñas.

Estudios en niños con AS sugieren que sus problemas con socialización y comunicación continúan en edad adulta. Algunos niños desarrollan síntomas psiquiátricos y trastornos en la adolescencia y la edad adulta. Aunque se diagnostica en niños, AS se diagnostica cada vez más en adultos que buscan atención médica para afecciones de salud mental: depresión, trastorno obsesivo-compulsivo y trastorno de hiperactividad con déficit de atención.