¿Cómo reactivar la economía?
OPINION | | 2021-01-27 | Rodolfo González San Miguel.
Buen Dia
La economía es más que números, indicadores, aproximaciones, programas, todos dependen del factor humano, de cómo decidirán las personas gastar dinero, invertir, ahorrar, dónde y cómo hacerlo. En Europa y EE. UU., el instrumento para afrontar la recesión es la política monetaria. El problema es desconfianza en los mercados financieros y se restablece garantizando la solvencia con inyección masiva de liquidez en el sistema, se reduce tipos de interés y encaje bancario, hay programas de compra de bonos y aumento de facilidades de financiación para entidades financieras; al extremo de rescatar a las que están en problemas.

En 2013, a 4 años de la recesión, se ven signos de recuperación en las economías del mundo, lo que se interpretó como éxito de la política monetaria. La reacción fue aumentar el signo expansivo de esta política, en especial con plan de expansión cuantitativa (QE) Desde entonces, compra masiva de títulos financieros por bancos centrales es una constante y se reducen a medida que se recuperan empleo y producto interior bruto (PIB) Covid- 19 obliga al Banco Central Europeo (BCE) a reforzar las políticas con un plan de compra de activos de 1.85 billones de euros.

Desde la teoría austriaca del ciclo económico se crítica la política de estímulo: el aumento artificial de oferta monetaria distorsiona la percepción de los agentes del mercado sobre la rentabilidad real de sus oportunidades de inversión, significa que se podría haber destinado recursos a proyectos poco rentables. Algo similar podría ocurrir en el sector público. En segundo lugar, un análisis equivocado de la realidad confunde a las autoridades monetarias acerca del alcance real de sus propias políticas. El objetivo de los bancos centrales en Europa y EE. UU., es la estabilidad de precios, lo que se cuantifica en objetivos de inflación de 2 % anual. El problema es que los índices generales de precios no siempre son indicador fiable pues se pondera discrecionalmente y no recogen la evolución de todos los sectores económicos ni los cambios en la estructura de precios relativos.

Los beneficios empresariales siguen siendo bajos a causa del COVID-19, el nivel general de precios roza la deflación y las políticas de dinero barato están vigentes. Todo ello nos debería ser escépticos de la rápida recuperación de los mercados en los últimos meses, dada la posibilidad de que en algunos activos sea la formación de una nueva burbuja para superar la anterior. Podemos entender la crisis como oportunidad para liquidar inversiones poco rentables de la economía, y acabar con burbujas antes de que crezcan demasiado, o como situación donde la única salida posible sea crear aún más dinero para dar alivio financiero a Estado, familias y empresas, asumiendo el riesgo de alimentar burbujas que algún día podrían estallar.

En cualquiera de los dos casos, el problema de emisión monetaria está en el debate en una controversia que acompaña a Europa desde la adopción del euro.